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INFORME 140k 109k

14 de enero de 1999 PE 227.710/def. A4-0005/99

sobre medio ambiente, seguridad y pol?tica exterior
Ponente de opini?n: Sr. Olsson, Comisi?n de Medio Ambiente, Salud P?blica y Protecci?n del Consumidor
(Procedimiento "Hughes")
Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa
Ponente: Maj Britt Theorin


En la sesi?n del 13 de julio de 1995, el Presidente del Parlamento anunci? que hab?a remitido la propuesta de resoluci?n presentada por la Sra. Rehn Rouva, conforme al art?culo 45 del Reglamento, sobre la utilizaci?n potencial de recursos de car?cter militar para estrategias medioambientales, (B4-0551/98), a la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa, para examen del fondo, y, para opini?n, a la Comisi?n de Medio Ambiente, Salud P?blica y Protecci?n del Consumidor.
A. PROPUESTA DE RESOLUCI?N
B. EXPOSICI?N DE MOTIVOS
Anexo I
OPINI?N


En la sesi?n del 13 de julio de 1995, el Presidente del Parlamento anunci? que hab?a remitido la propuesta de resoluci?n presentada por la Sra. Rehn Rouva, conforme al art?culo 45 del Reglamento, sobre la utilizaci?n potencial de recursos de car?cter militar para estrategias medioambientales, (B4-0551/98), a la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa, para examen del fondo, y, para opini?n, a la Comisi?n de Medio Ambiente, Salud P?blica y Protecci?n del Consumidor.

En la reuni?n del 15 de noviembre de 1996 y tras la petici?n de la Conferencia de Presidentes de Comisi?n, el Presidente del Parlamento anunci? que la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa estaba autorizada a presentar un informe a este respecto.

En la reuni?n del 19 de noviembre de 1996, la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa design? ponente a la Sra. Maj Britt Theorin.

En la reuni?n del 19 de junio de 1998, el Presidente del Parlamento anunci? que este informe deb?a ser elaborado, de acuerdo al procedimiento Hughes, por la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa y por la Comisi?n de Medio Ambiente, Salud P?blica y Protecci?n del Consumidor.

En las reuniones de los d?as 5 de febrero de 1998, 29 de junio de 1998, 21 de julio de 1998, 3, 23 y 28 de septiembre de 1998, 13, 27 y 29 de octubre de 1998 y 4 y 5 de enero de 1999, la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa examin? el proyecto de informe, as? como la Subcomisi?n de Seguridad y Desarme en las reuniones de los d?as 5 de febrero de 1998 y 3 y 23 de septiembre de 1998.

En la ?ltima de estas reuniones, la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa aprob? la propuesta de resoluci?n por 28 votos a favor y 1 abstenci?n.

Estuvieron presentes en la votaci?n los diputados: Spencer, presidente; Theorin, ponente, Aelvoet, Andr?-L?onard, Bar?n Crespo, Bertens, Bianco, Burenstam Linder, Carnero Gonz?lez, Carrozzo (suplente de Colajanni), Dillen, Dupuis, Gahrton, Goerens (suplente de Cars), Graziani, G?nther (suplente de Gomolka), Lalumi?re, Lambrias, Pack (suplente de Habsburg-Lothringen), Pettinari (suplente de Imbeni, de conformidad con el apartado 2 del art?culo 138 del Reglamento), Piha, Rinsche, Sakellariou, Salafranca S?nchez-Neyra, Schroedter (suplente de Cohn-Bendit), Schwaiger (suplente de Lenz), Speciale, Swoboda (suplente de Hoff), Tindemans, Titley y Truscott.

La opini?n de la Comisi?n de Medio Ambiente, Salud P?blica y Protecci?n del Consumidor se adjunta al presente informe.

El informe se present? el 14 de enero de 1999.

El plazo de presentaci?n de enmiendas a este informe figurar? en el proyecto de orden del d?a del per?odo parcial de sesiones en que se examine.


A. PROPUESTA DE RESOLUCI?N

Resoluci?n sobre medio ambiente, seguridad y pol?tica exterior

El Parlamento Europeo,

- Vista la propuesta de resoluci?n presentada por la Sra. Rehn Rouva sobre la utilizaci?n potencial de recursos militares para las estrategias medioambientales (B4-0551/95),

- Visto el estudio de las Naciones Unidas "Registro de los usos potenciales de los recursos asignados a actividades militares para esfuerzos civiles de protecci?n del medio ambiente" (UN A46/364, 17 de septiembre 1991),

- Vista su resoluci?n de 17 de julio de 1995 sobre "Las minas antipersonal: un obst?culo mort?fero para el desarrollo"(1),

- Vistas sus anteriores resoluciones sobre ensayos nucleares y no proliferaci?n de armas nucleares, as? como el informe de la Comisi?n de Camberra de agosto de 1996 sobre la abolici?n de las armas nucleares,

- Vista la resoluci?n un?nime del Tribunal Internacional sobre la obligaci?n de los Estados en posesi?n de armas nucleares de negociar una prohibici?n de las armas nucleares (dictamen consultivo n? 96/22, de 8 de julio de 1996),

- Vista su resoluci?n de 19 de abril de 1996 sobre la propuesta de decisi?n del Consejo para la creaci?n de un programa de acciones comunitarias en favor de la protecci?n civil(2),

- Vistas sus anteriores resoluciones sobre las armas qu?micas,

- Vistos los resultados de las conferencias de las Naciones Unidos de Kyoto de 1997 y de R?o de Janeiro de 1992,

- Vista la audiencia sobre el programa HAARP y las armas no letales celebrada por la Subcomisi?n de Seguridad y Desarme de la Comisi?n de Asuntos Exteriores en Bruselas el 5 de febrero de 1998,

- Visto el art?culo 148 de su Reglamento,

- Visto el informe de la Comisi?n de Asuntos Exteriores, Seguridad y Pol?tica de Defensa y la opini?n de la Comisi?n de Medio Ambiente, Salud P?blica y Protecci?n del Consumidor (A40005/99),

A. Constatando que el final de la guerra fr?a ha modificado sustancialmente la situaci?n geopol?tica en materia de seguridad y que la distensi?n militar ha dado lugar a un desarme considerable en el sector militar en general y en el sector de las armas nucleares en particular, lo que ha supuesto una considerable liberaci?n de recursos militares;

B. Considerando que, pese a esta transformaci?n total de la situaci?n geoestrat?gica desde el final de la guerra fr?a, no ha disminuido sensiblemente el riesgo de un atentado catastr?fico contra la integridad y durabilidad del medio ambiente global, en particular su biodiversidad, tanto en lo que se refiere a la activaci?n accidental o no autorizada de armas nucleares, como a la utilizaci?n autorizada de armas nucleares por miedo, aunque infundado, a una amenaza de ataque inminente,

C. Considerando que este riesgo podr?a reducirse considerablemente en un plazo muy corto de tiempo si todos los Estados que poseen un arsenal nuclear aplicaran r?pidamente las seis medidas incluidas en el informe de la Comisi?n de Camberra relativas, en particular, a la retirada de todas las armas nucleares del actual dispositivo de alerta roja y la transferencia progresiva de todas las armas a la reserva estrat?gica,

D. Considerando que el art?culo VI del Tratado sobre la no proliferaci?n de las armas nucleares (TNP) de 1968 compromete a todas las partes a "celebrar negociaciones de buena fe... sobre un tratado de desarme general y completo" y que los principios y objetivos adoptados en la Conferencia TNP de 1995 reiteraban que el objetivo ?ltimo del Tratado era la eliminaci?n completa de las armas nucleares,

E. Observando que las amenazas sobre el medio ambiente, los flujos de refugiados, los antagonismos ?tnicos, el terrorismo y la delincuencia internacional constituyen nuevas y graves amenazas para la seguridad y que, al cambiar la situaci?n de seguridad, cobra cada vez mayor importancia la capacidad de enfrentarse a distintas formas de conflictos y, dado que las amenazas para la seguridad son tambi?n de car?cter no militar, es importante que los recursos de car?cter militar se utilicen tambi?n para fines no militares;

F. Constatando que los recursos del planeta se est?n utilizando como si fueran inacabables y que esto ha producido una mayor frecuencia de cat?strofes naturales y medioambientales; constatando asimismo que esto estos problemas ecol?gicos locales y regionales pueden tener consecuencias importantes en las relaciones internacionales, y lamentando que esto no se haya reflejado m?s claramente en la pol?tica exterior, de seguridad y de defensa de los Estados miembros;

G. Considerando que los conflictos en el mundo son predominantemente conflictos dentro de los Estados en lugar de entre Estados, y que, cuando surgen conflictos entre Estados, ?stos est?n cada vez m?s relacionados con el acceso a recursos vitales b?sicos o su disponibilidad, especialmente agua, alimentos y combustible,

H. Considerando que el acceso a dichos recursos naturales vitales y su disponibilidad est?n intr?nsecamente relacionados, como causa y efecto, con la degradaci?n y contaminaci?n del medio ambiente, de lo que se deduce l?gicamente que la prevenci?n de conflictos debe centrarse m?s en estas cuestiones,

I. Considerando que la presi?n sobre la tierra, tanto f?rtil como habitable, que hist?ricamente ha sido una de las principales causas de tensi?n y conflictos, es cada vez m?s el resultado de la degradaci?n del medio ambiente, especialmente del cambio clim?tico y del consiguiente aumento de los niveles del mar,

J. Considerando que todos estos factores, que afectan sobre todo a las poblaciones m?s pobres y m?s vulnerables del mundo, producen un incremento constante de la incidencia de los denominados "refugiados medioambientales", lo que produce una presi?n directa en las pol?ticas de inmigraci?n y justicia de la UE, en la ayuda al desarrollo y en el gasto de ayuda humanitaria e, indirectamente, hace que aumenten los problemas de la UE en materia de seguridad en forma de inestabilidad regional en otras partes del mundo,

K. Considerando que, seg?n resultados detallados de la investigaci?n internacional filtrados y publicados por el Climate Institute de Washington, el n?mero de "refugiados medioambientales" es actualmente superior al n?mero de "refugiados tradicionales" (25 millones frente a 22 millones) y que se prev? que esta cifra se duplique para el a?o 2010 o que, en el peor de los casos, sea mucho mayor,

L. Considerando que la cuesti?n de los "refugiados medioambientales" es simplemente el s?ntoma de un desastre humanitario de una amplitud mucho mayor teniendo en cuenta que, seg?n la definici?n de las Naciones Unidas, 1.300 millones de personas viven en absoluta pobreza; que una cuarta parte de estas personas tratan de subsistir en zonas del mundo que son extremadamente vulnerables desde un punto de vista medioambiental y que son las que m?s contribuyen a problemas medioambientales globales como la deforestaci?n y la desertizaci?n,

M. Considerando que, desde el final de la Guerra Fr?a, la gesti?n de cuestiones globales se ha desprovisto de su aspecto ideol?gico previamente dominante y est? actualmente menos determinada por la cuesti?n del equilibrio militar pero que esto no se ha reflejado a?n en el sistema de gobernaci?n global de las Naciones Unidas mediante un mayor ?nfasis en la coherencia y efectividad de los componentes militar y no militar de la pol?tica de seguridad,

N. Considerando, no obstante, el ?nfasis en el hecho de que una parte cada vez mayor del trabajo de las Naciones Unidas sobre cuestiones pol?ticas y de seguridad es esencialmente no militar y se refiere especialmente a la relaci?n entre comercio, ayuda, medio ambiente y desarrollo sostenible,

O. Considerando que existe una urgente necesidad de movilizar recursos adecuados para hacer frente a los retos medioambientales y observando que los recursos disponibles para la protecci?n del medio ambiente son muy limitados, lo cual obliga a una nueva forma de pensar en lo que respecta a la utilizaci?n de los recursos existentes;

P. Observando que, a la vez que se liberan los recursos militares, se ofrece a los militares la oportunidad ?nica de contribuir con su enorme capacidad a los esfuerzos civiles para enfrentarse a los crecientes problemas medioambientales;

Q. Constatando que los recursos militares son recursos nacionales y que el desaf?o medioambiental es global; que, por consiguiente, existe la necesidad de encontrar formas de cooperaci?n internacional para la reasignaci?n y utilizaci?n de recursos militares en favor del medio ambiente;

R. Observando que los costes a corto plazo de la protecci?n del medio ambiente deben compararse con los costes a largo plazo que implicar?a la falta de acci?n en este ?mbito, y que existe una creciente necesidad de realizar un an?lisis de la relaci?n coste/beneficio de las distintas estrategias medioambientales, que deber?a incluir potenciales reasignaciones, reorientaciones y transferencias de recursos militares;

S. Considerando que el objetivo com?n de reparar el da?ado ecosistema terrestre no puede conseguirse sin tenerse en cuenta tambi?n la cuesti?n de una utilizaci?n justa de los recursos globales, y que existe la necesidad de facilitar la cooperaci?n t?cnica internacional y apoyar la transferencia de tecnolog?as militares adecuadas;

T. Considerando que, pese a los convenios existentes, la investigaci?n en el sector militar sigue basandose en la manipulaci?n medioambiental como arma, tal y como pone, por ejemplo, de manifiesto el sistema HAARP con base en Alaska,

U. Considerando que la experiencia adquirida con el desarrollo y la utilizaci?n de la energ?a nuclear "para fines pac?ficos" constituye una advertencia contra la invocaci?n del secreto militar para impedir una evaluaci?n y supervisi?n claras de las tecnolog?as combinadas civil/militar cuando la transparencia se encuentra, en cualquier caso, comprometida,

V. Considerando que la inquietud general sobre la degradaci?n ecol?gica y las crisis medioambientales exigen prioridades en la toma de decisiones nacionales y que el conjunto de las naciones debe reaccionar de forma eficaz ante las cat?strofes medioambientales.

1. Pide a la Comisi?n que presente al Consejo y al Parlamento una estrategia com?n tal como se prev? en el Tratado de Amsterdam, que a?ne los aspectos de la PESC en la pol?tica de la UE con el comercio, la ayuda al desarrollo y las pol?ticas internacionales en materia de medio ambiente entre los a?os 2000 y 2010 con el fin de hacer frente a las siguientes cuestiones y a su interrelaci?n:

a) producci?n agr?cola y alimentaria y degradaci?n del medio ambiente;

b) escasez de agua y suministro transfronterizo de agua;

c) deforestaci?n y restablecimiento de las cuencas carbon?feras;

d) desempleo, subempleo y pobreza absoluta;

e) desarrollo sostenible y cambio clim?tico;

f) deforestaci?n, desertizaci?n y aumento de la poblaci?n;

g) la relaci?n entre estas cuestiones con el calentamiento del planeta y el impacto humanitario y medioambiental de acontecimientos clim?ticos cada vez m?s extremos;

2. Constata que las acciones medioambientales preventivas son un instrumento importante de la pol?tica de seguridad; pide en consecuencia a los Estados miembros que establezcan objetivos medioambientales y sanitarios en sus evaluaciones, investigaci?n militar y planes de acci?n a largo plazo en el ?mbito de la defensa y de la seguridad;

3. Reconoce el importante papel del ej?rcito en la sociedad democr?tica y sus tareas en la defensa nacional, as? como el hecho de que las iniciativas destinadas a garantizar y fomentar la paz pueden contribuir de forma considerable a evitar los da?os en el medio ambiente;

4. Considera que las pruebas nucleares atmosf?ricas y subterr?neas han diseminado, como consecuencia de la lluvia radiactiva, importantes cantidades de cesio-137 radiactivo, estroncio 90 y otros is?topos cancer?genos en todo el planeta y han ocasionado importantes perjuicios medioambientales y para la salud en las zonas en que se han realizado las pruebas;

5. Considera que algunas partes del mundo se encuentran amenazadas por el almacenamiento y la inmersi?n incontrolados, inseguros y poco profesionales de los submarinos nucleares, as? como por su combustible radiactivo y las fugas de los reactores nucleares; considera que, a causa de ello, son muchas las posibilidades de que grandes regiones puedan verse pronto contaminadas por la radiaci?n;

6. Considera que todav?a se ha de encontrar una soluci?n adecuada al problema de las armas qu?micas y convencionales sumergidas despu?s de las dos guerras mundiales en numerosos puntos de los mares que rodean a Europa como una soluci?n "f?cil" para deshacerse de estas reservas, sin que nadie sepa todav?a hoy en d?a cu?les pueden ser las repercusiones ecol?gicas a largo plazo, en particular para la fauna marina y la vida costera;

7. Considera que la Uni?n Europea deber? contribuir a encontrar una soluci?n al problema de que, como consecuencia de las actuales guerras en regiones enteras de ?frica, se hayan arruinado estructuras agr?colas y humanas, con lo que las tierras est?n sufriendo ahora un desastre medioambiental, en particular a causa de la deforestaci?n y la erosi?n, con la consiguiente desertificaci?n;

8. Pide, en consecuencia, al ej?rcito que ponga fin a todas aquellas actividades que contribuyen a perjudicar el medio ambiente y la salud y que tomen todas las medidas necesarias para limpiar y descontaminar las zonas contaminadas;

Utilizaci?n de recursos militares con fines medioambientales

9. Considera que los recursos disponibles para restablecer y preservar el medio ambiente deteriorado no son suficientes para hacer frente a la amenaza ecol?gica mundial y, por consiguiente, pide a los Estados miembros que utilicen los recursos militares en favor del medio ambiente mediante la adopci?n de medidas destinadas a:

a) establecer una formaci?n de soldados del medio ambiente, con vistas a crear una brigada medioambiental coordinada a nivel europeo;

b) realizar un inventario de sus necesidades medioambientales y de los recursos militares disponibles para fines medioambientales y utilizar dichos recursos en los planes medioambientales nacionales;

c) examinar los recursos militares que se pueden poner a disposici?n de las Naciones Unidas

o de la Uni?n Europea, de forma puntual, a largo plazo o listos para intervenir en caso de necesidad, como instrumento de la cooperaci?n internacional ante cat?strofes o crisis medioambientales;

d) desarrollar planes para la creaci?n de grupos de protecci?n internacionales y europeos con utilizaci?n de personal, equipos e instalaciones del sector militar, que est?n disponibles en el marco de la Asociaci?n por la paz para su intervenci?n en situaciones de emergencia relacionadas con el medio ambiente;

e) integrar en su concepto de seguridad los objetivos de conservaci?n del medio ambiente y desarrollo sostenible;

f) garantizar que el sector militar respete determinadas normas medioambientales y se corrijan los efectos de los da?os medioambientales debidos a actividades militares;

g) tomar en consideraci?n el medio ambiente en sus programas militares de investigaci?n y desarrollo;

10. Pide a los Estados miembros de la Uni?n Europea que, dado que las experiencias pr?cticas en este ?mbito son limitadas:

a) establezcan centros de intercambio de informaci?n sobre experiencias nacionales de aplicaci?n medioambiental de recursos militares;

b) faciliten la divulgaci?n mundial de informaci?n medioambiental, incluyendo la informaci?n que se consigue a trav?s de sat?lites militares y otras plataformas de recogida de informaci?n;

11. Pide a los Estados miembros que apliquen a la actividad militar la legislaci?n medioambiental aplicable a la sociedad civil y que el sector militar se responsabilice y financie la investigaci?n, el saneamiento y descontaminaci?n de las zonas da?adas por anteriores actividades militares, de manera que dichas zonas puedan volver a ser utilizadas con fines civiles, lo cual es especialmente importante en lo que se refiere a los grandes dep?sitos de municiones qu?micas y convencionales a lo largo de las costas de la UE;

12. Pide a todos los Estados miembros que establezcan objetivos medioambientales y sanitarios y planes de acci?n para mejorar la protecci?n del medio ambiente y la salud en el ?mbito de sus fuerzas armadas respectivas;

13. Pide a los Gobiernos de los Estados miembros que mejoren la seguridad medioambiental en el ?mbito militar mediante la formaci?n, el desarrollo tecnol?gico y una formaci?n medioambiental b?sica de todo el personal militar y de remplazo;

14. Pide a la Uni?n Europea que una sus esfuerzos para establecer una nueva estrategia medioambiental en la que se utilicen recursos militares para una protecci?n del medio ambiente com?n;

15. Considera que las estrategias medioambientales deben incluir la vigilancia del medio ambiente mundial, la evaluaci?n de la informaci?n recogida, la coordinaci?n del trabajo cient?fico y la divulgaci?n de la informaci?n, aprovechando la informaci?n relevante de los sistemas de alerta y vigilancia nacionales, con el fin de disponer de una visi?n de conjunto permanente de la situaci?n medioambiental;

16. Subraya que la importante reducci?n de los gastos militares puede dar lugar a problemas regionales graves y pide a los Estados miembros que intensifiquen sus esfuerzos con vistas a reconvertir la producci?n y la tecnolog?a militar para fines civiles mediante programas nacionales e iniciativas comunitarias como el programa KONVER;

17. Subraya la importancia de reforzar el trabajo medioambiental preventivo con el fin de poder enfrentarse a las cat?strofes naturales y medioambientales;

18. Pide a la Comisi?n que elabore un estudio exhaustivo de las amenazas medioambientales para la seguridad en Europa y que elabore un "libro verde" sobre las repercusiones en el medio ambiente de la actividad militar;

19. Insta al Consejo a que intervenga en?rgicamente para que los EEUU, Rusia, India y China firmen sin demora el Convenio de Ottawa de 1997 sobre la prohibici?n y destrucci?n de minas antipersonas.

20. Considera que la UE debe ayudar en mayor medida a las v?ctimas de las minas, apoyar el desarrollo de tecnolog?as para la retirada de minas y acelerar el desarrollo de m?todos de retirada de minas;

21. Considera que debe lucharse contra el secreto que rodea la investigaci?n militar y que debe promoverse el derecho de transparencia y control democr?tico de los proyectos de investigaci?n militar;

22. Pide a los Estados miembros que desarrollen tecnolog?as limpias y ecol?gicas para la destrucci?n de armas;

23. Subraya que una de las amenazas medioambientales m?s graves en zonas pr?ximas a la UE es la falta de control de los residuos de la industria nuclear, de las existencias de armas biol?gicas y qu?micas, as? como el saneamiento de zonas en las que se han desarrollado actividades militares; subraya que es importante que los Estados miembros act?en en favor del refuerzo de la cooperaci?n internacional, por ejemplo en el marco de las Naciones Unidas

o de la Asociaci?n por la Paz, con vistas a destruir estas armas de una manera tan respetuosa con la protecci?n del medio ambiente como sea posible;

24. Considera que todas las negociaciones que se celebren en el futuro sobre la reducci?n y posible eliminaci?n de las armas nucleares deber?n basarse en los principios relativos a los compromisos contra?dos para una reducci?n mutua y equilibrada;

25. Considera que, dadas las circunstancias de especial dificultad que afectan a los pa?ses de la antigua Uni?n Sovi?tica, la amenaza al medio ambiente mundial y local planteada por la degradaci?n de las condiciones de las armas y materiales nucleares a?n en posesi?n de estos pa?ses hace m?s urgente la prioridad de alcanzar un acuerdo sobre la eliminaci?n progresiva de las armas nucleares;

Aspectos jur?dicos de la actividad militar

26. Pide a la Uni?n Europea que act?e de manera que las tecnolog?as de armas denominadas no letales y el desarrollo de nuevas estrategias de armas est?n cubiertas y reguladas por convenios internacionales;

27. Considera que el HAARP (Programa de Investigaci?n de Alta Frecuencia Auroral Activa) es un asunto de inter?s mundial debido a sus considerables repercusiones sobre el medio ambiente y exige que los aspectos jur?dicos, ecol?gicos y ?ticos sean investigados por un ?rgano internacional independiente antes de continuar la investigaci?n y los ensayos; lamenta que el Gobierno de los Estados Unidos se haya negado reiteradamente a enviar a un representante que preste declaraci?n, ante la audiencia p?blica o cualquier reuni?n posterior que celebre su comisi?n competente, sobre los riesgos medioambientales y para la poblaci?n del Programa de Investigaci?n de Alta Frecuencia Auroral Activa (HAARP) que se est? financiando en la actualidad en Alaska;

28. Pide que el grupo encargado de evaluar las opciones cient?ficas y tecnol?gicas (STOA) acepte examinar las pruebas cient?ficas y t?cnicas disponibles en todos las conclusiones de las investigaciones que se est?n llevando a cabo en la actualidad sobre el programa HAARP, con el objeto de evaluar la naturaleza exacta y el grado de riesgo de este programa para el medio ambiente local y mundial, as? como para la salud p?blica en general;

29. Pide a la Comisi?n que, en colaboraci?n con los Gobiernos de Suecia, Finlandia, Noruega y la Federaci?n Rusa, examine las repercusiones medioambientales y para la salud p?blica del programa HAARP para el Ant?rtico y que le informe de sus conclusiones;

30. Pide, en particular, que se celebre un convenio internacional para la prohibici?n global de toda la investigaci?n y desarrollo, ya sea militar o civil, que tenga como finalidad aplicar los conocimientos qu?micos, el?ctricos, de vibraci?n de sonido u otro tipo de funcionamiento del cerebro humano al desarrollo de armas que puedan permitir cualquier forma de manipulaci?n de seres humanos, incluyendo la prohibici?n de cualquier despliegue actual o posible de dichos sistemas;

31. Pide a la Uni?n Europea y a sus Estados miembros que se esfuercen por conseguir un acuerdo internacional para, en caso de guerra, proteger al medio ambiente de da?os innecesarios;

32. Pide a la Uni?n Europea y sus Estados miembros que act?en en favor del establecimiento de normas internacionales aplicables a la actividad militar en tiempo de paz en relaci?n con sus repercusiones sobre el medio ambiente;

33. Pide al Consejo de la UE que act?e en favor de la aplicaci?n de las propuestas de la Comisi?n de Camberra y del art?culo 6 del Acuerdo de no proliferaci?n sobre eliminaci?n de armas nucleares;

34. Pide al Consejo, y en particular a los Gobiernos del Reino Unido y de Francia, que tomen la iniciativa en el marco del TNP y de la Conferencia sobre Desarme de proseguir las negociaciones destinadas a lograr la plena aplicaci?n de los compromisos sobre reducci?n y eliminaci?n de armas nucleares lo m?s r?pidamente posible hasta un nivel provisional en el que las existencias mundiales de armas nucleares no planteen una amenaza a la integridad y sostenibilidad del medio ambiente mundial;

35. Pide a la Presidencia del Consejo, a la Comisi?n y a los Gobiernos de los Estados miembros que aboguen en favor del enfoque adoptado en esta resoluci?n en todas las pr?ximas reuniones de las Naciones Unidas que se celebren bajo los auspicios o en el marco del TNP, as? como de la Conferencia sobre desarme;

36. Pide a la Presidencia del Consejo y a la Comisi?n que, de conformidad con el art?culo J.7 del Tratado de la Uni?n Europea, informen sobre la posici?n de la Uni?n respecto a los puntos espec?ficos incluidos en la presente resoluci?n en el contexto de las pr?ximas sesiones de las Naciones Unidas, sus agencias y organismos, especialmente el Comit? preparatorio del TNP de 1999, la Conferencia sobre Desarme y otros foros internacionales relevantes;

37. Encarga a su Presidente que transmita la presente resoluci?n al Consejo, a la Comisi?n, a los Estados miembros y a las Naciones Unidas.

(1) () DO C 183 de 17.7.1995, p?g. 47 (A4-0149/95).
(2) () DO C 141 de 13.5.1996, p?g. 258 (A4-0100/96).




B. EXPOSICI?N DE MOTIVOS

Una defensa contra los peligros medioambientales

La situaci?n en materia de pol?tica de seguridad ha cambiado considerablemente en un tiempo relativamente corto. Hace menos de 10 a?os el tel?n de acero atravesaba una Europa saturada de armas nucleares. Actualmente, Europa se unifica y la Uni?n Europea se est? ampliando para incluir a los antiguos pa?ses del Pacto de Varsovia. La guerra fr?a ha terminado y una guerra generalizada en Europa parece hoy d?a imposible. Simult?neamente, surgen nuevos peligros. Los importantes flujos de refugiados, los antagonismos ?tnicos, el terrorismo y la delincuencia internacional son algunos ejemplos de las actuales amenazas a la seguridad. Otra grave amenaza la constituyen las cat?strofes naturales y los problemas medioambientales, causados por la propia naturaleza y por la manera en que los hombres utilizan los recursos naturales.

Una serie de cat?strofes ecol?gicas han situado a la humanidad ante nuevos problemas; el ?ltimo caso fue el accidente de la presa en Espa?a. La erosi?n de la tierra en Italia, los estragos causados por el fen?meno natural El Ni?o y el accidente nuclear de Chernobil son otros ejemplos actuales de las terribles consecuencias de las cat?strofes naturales y ecol?gicas. En algunas partes del mundo la sequ?a ha destruido las cosechas de varios a?os, con sus consecuencias de hambre y muerte de gran parte de la poblaci?n. La defensa de la humanidad ante estas cat?strofes es hoy en d?a muy d?bil.

Las cat?strofes naturales y ecol?gicas suponen una tragedia para las personas concretas y pueden tener consecuencias catastr?ficas para la sociedad y para todas las naciones. Los costes que este tipo de cat?strofes producen son considerables, tanto en t?rminos de vidas humanas como en recursos para restaurar los da?os materiales. Cada vez que ocurre una de estas cat?strofes resulta evidente que no existen suficientes recursos para detectarla y/o prevenirla. Los esfuerzos se realizan normalmente demasiado tarde. Por consiguiente, debe reforzarse el trabajo preventivo. El esfuerzo que se exige para ello es enorme y los recursos disponibles son muy limitados. Esto exige una nueva manera de pensar para utilizar los recursos disponibles, a la vez que se echa mano de nuevos recursos. Es evidente que una naci?n por s? misma no puede enfrentarse a las cat?strofes ecol?gicas y que los problemas medioambientales exigen que las naciones colaboren. Las amenazas son mundiales y la cooperaci?n internacional es fundamental.

Los problemas ecol?gicos locales y regionales pueden tener consecuencias importantes para las relaciones internacionales. La lluvia radiactiva, las inundaciones o la sequ?a no se detienen ante las fronteras nacionales. Los refugiados medioambientales cruzan las fronteras nacionales hacia naciones igual o m?s pobres. Estas nuevas causas de inestabilidad e inseguridad deben reflejarse en el contenido y la forma del modo en que las naciones crean y mantienen la paz y la seguridad. Dado que los problemas medioambientales y ecol?gicos constituyen graves amenazas para la paz y la seguridad, estos problemas deben reflejarse en la pol?tica exterior, de defensa y de seguridad. Existe la necesidad de analizar la manera en que los recursos militares pueden utilizarse contra esta creciente amenaza y para eliminar estas nuevas fuentes de inestabilidad e inseguridad. Existe una necesidad urgente de movilizar recursos para hacer frente al desaf?o medioambiental.

El cambio de la situaci?n en la pol?tica de seguridad ha dado como resultado la distensi?n militar, el desarme y medidas de confianza entre los antiguos enemigos EE.UU. y Rusia. Esto ha resultado en una reducci?n sustancial de fuerzas militares y en la disoluci?n de unidades militares y esto a su vez ha hecho que el material militar se haya convertido en superfluo. Especialmente Rusia y los EE.UU. han reducidos sustancialmente su defensa militar, pero tambi?n en Europa se han reducido los gastos militares (1).

La liberaci?n de recursos militares proporciona a los militares una oportunidad ?nica y una gran capacidad para enfrentarse a los crecientes problemas medioambientales. Los militares tienen una excelente organizaci?n y considerables recursos t?cnicos que pueden utilizarse sin grandes costes para fines de protecci?n del medio ambiente. Esto se puede conseguir mediante una reasignaci?n o transferencia de recursos. La Uni?n Europea puede unirse en torno a una nueva estrategia medioambiental en la que los recursos militares se utilicen en una defensa medioambiental com?n. La Uni?n Europea puede jugar un importante papel de promoci?n de una responsabilidad ecol?gica mundial y, al mismo tiempo, fomentar la paz y la confianza.

Los Estados miembros de la Uni?n Europea disponen de los requisitos t?cnicos y econ?micos para asumir una responsabilidad medioambiental considerable. Tambi?n saben lo que significar?a hacer caso omiso del desaf?o medioambiental. El deterioro ecol?gico influye en las condiciones de crecimiento y desarrollo econ?mico, pero, a pesar de ello, los gastos militares mundiales son de 3 a 5 veces superiores a los gastos de protecci?n del medio ambiente (2).

El sector militar en s? mismo constituye un importante factor de destrucci?n medioambiental. Por esta raz?n, deben asumir una especial responsabilidad con el medio ambiente.

Las modernas amenazas a la seguridad

Existe una conciencia internacional cada vez mayor sobre la importancia de los problemas medioambientales, como lo muestran las conferencias de seguimiento de las Naciones Unidas sobre el agua (Mar del Plata), la desertificaci?n (Nairobi), el medio ambiente y el desarrollo (R?o de Janeiro) y los cambios clim?ticos (Kyoto). Los problemas medioambientales pueden dar lugar a problemas tan graves que pueden poner en peligro la seguridad de las personas y de los Estados. Los problemas medioambientales tambi?n pueden tener consecuencias para las relaciones entre los Estados. El aire y el agua no se detienen ante las fronteras nacionales. Veamos algunos ejemplos concretos de amenazas medioambientales potenciales o existentes:

Recursos acu?feros limitados

A la vez que aumenta la poblaci?n mundial, aumenta tambi?n la demanda de agua limpia. El agua dulce es un recurso natural repartido muy desigualmente, menos de 10 pa?ses poseen el 60% de los recursos mundiales de agua dulce (3) y algunos Estados de Europa dependen de las importaciones de agua. En futuros conflictos, un ataque contra las fuentes de agua dulce puede ser no s?lo un objetivo en s? mismo sino tambi?n la causa de conflictos. Los conflictos sobre qui?n tiene derecho al agua pueden resultar en una mayor tensi?n internacional, as? como en conflictos locales y/o internacionales. Por ejemplo, las disputas sobre el r?o Indo podr?an desencadenar un conflicto armado en las tensas relaciones entre la India y el Pakist?n. La lista de potenciales conflictos causados por el agua puede hacerse muy larga. Se calcula que 300 r?os, lagos y fuentes de agua subterr?nea se encuentran en zonas fronterizas internacionales (4). En el Oriente Medio 9 de 14 pa?ses tienen escasez de agua y existe el peligro real de que los otros pa?ses puedan verse afectados (5). En 1995 una quinta parte de la poblaci?n mundial no ten?a acceso a agua limpia y se calcula que esta cifra aumentar? en el a?o 1995 (6).

Cambios clim?ticos

La temperatura de la Tierra ha aumentado 5? en este siglo debido a un aumento de las emisiones, sobre todo de di?xido de carbono (7). El calor tambi?n se ha hecho m?s intenso. Los investigadores han descubierto que la humedad del aire ha aumentado en un 10% en los ?ltimos 20 a?os. La mayor humedad del aire puede ser la causa de que en algunas zonas se produzcan tormentas cada vez m?s fuertes y con mayor frecuencia, a la vez que otras zonas se ven afectadas por la sequ?a. Se necesitar?n dos d?cadas de investigaci?n intensa sobre los cambios clim?ticos mundiales para poder tomar decisiones m?s concretas sobre las medidas que es necesario adoptar.

El Panel Intergubernamental sobre el cambio clim?tico (IPCC), una organizaci?n internacional con 2.000 de los m?s eminentes investigadores del mundo, prev? que las temperaturas de la tierra aumentar?n entre 1,5 y 4,5 grados y que el nivel del mar se habr? elevado en 50 cm para el a?o 2100 si las emisiones de di?xido de carbono contin?an como hasta ahora. Se calcula que un tercio de la poblaci?n mundial y algo m?s de un tercio de las infraestructuras se encuentran en las zonas costeras del mundo. Un aumento del nivel del mar sumergir?a extensas zonas y varios millones de personas estar?an afectadas por el hambre debido a la p?rdida de grandes extensiones agr?colas.

Estas y otras amenazas medioambientales pueden dar lugar a un ?xodo de refugiados. Cada vez en mayor medida los refugiados medioambientales est?n siendo objeto de la atenci?n internacional. Se calcula que 25 millones de personas son refugiados de la sequ?a, la erosi?n terrestre, la desertificaci?n y otros problemas medioambientales, frente a 22 millones de refugiados "tradicionales". Los refugiados medioambientales pueden, seg?n los expertos, ser la causa de una de las peores crisis humanitarias de nuestra ?poca (8). Estos refugiados sufren problemas sociales, pol?ticos y econ?micos que pueden dar lugar a conflictos y violencia. Debe reconocerse oficialmente a los refugiados medioambientales. Es necesaria una mayor cooperaci?n internacional para limitar estos problemas y una mayor ayuda a los pa?ses afectados y a sus habitantes.

Impacto militar sobre el medio ambiente en ?poca de guerra y de paz

La actividad militar es la causa de una considerable destrucci?n medioambiental en la sociedad. Las actividades militares tienen consecuencias muy negativas para el medio ambiente, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, tanto intencionalmente como de manera no deseada. La destrucci?n del medio ambiente ha sido desde la antig?edad un m?todo de guerra. La guerra tambi?n constituye la amenaza m?s grave para el medio ambiente. Un ejemplo actual son las devastadoras consecuencias de la guerra del Golfo, con cientos de pozos de petr?leo en llamas y grandes cantidades de sustancias t?xicas liberadas en la atm?sfera de forma incontrolada. Pasar? mucho tiempo hasta que se restablezca el medio ambiente. Algunos de los da?os pueden ser irreparables.

Los militares desarrollan armas cada vez m?s potentes que producen extensos y devastadores da?os en el medio ambiente. Una guerra moderna conlleva mayores da?os medioambientales que cualquier otra actividad perjudicial para el medio ambiente. A continuaci?n se describen algunos sistemas de armas que pueden tener consecuencias graves para el medio ambiente tambi?n en tiempo de paz.

Minas

Las minas son enormemente da?inas para el medio ambiente. Seg?n el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) las minas terrestres son unos de los restos de material de guerra m?s extendido y puede afectar al equilibrio ecol?gico. La colocaci?n de minas puede destruir extensas zonas, a menudo zonas agr?colas, que durante mucho tiempo ser?n inutilizables. Las minas constituyen el mayor obst?culo para el desarrollo en muchas de las zonas m?s pobres del mundo. Hay colocadas entre 80 y 110 millones de minas en 65 pa?ses, que pueden detonar d?cadas despu?s de su colocaci?n y la mayor?a de las v?ctimas son civiles, sobre todo ni?os. El levantamiento de minas es un proceso peligroso, lento y costoso. El desarrollo de nuevos m?todos de levantamiento de minas se est? produciendo muy lentamente y debe acelerarse.

Un dato positivo es que la Conferencia de Oslo de 1997 tuvo como resultado la prohibici?n sin excepci?n de todas las minas antipersonas, la obligaci?n de destruir las existencias de minas (9) en un plazo de 4 a?os y la concesi?n de mayor ayuda a los pa?ses afectados por las minas. Un gran n?mero de Estados firm? el Convenio de Ottawa de 1997, pero algunos Estados, entre los que se encuentran los EE.UU., Rusia, India y China, no lo han hecho. La Uni?n Europea debe actuar para que estos pa?ses se adhieran al acuerdo. La Uni?n Europea debe ayudar en mayor medida a las v?ctimas de las minas y apoyar el desarrollo de t?cnicas de levantamiento de minas.

Armas denominadas no letales(10)

Las denominadas armas no letales no son un nuevo tipo de armas sino que han existido en muchos a?os en forma de, por ejemplo, ca?ones de agua, balas de goma y gas lacrim?geno. Pero actualmente se han desarrollado t?cnicas m?s avanzadas que, a pesar de que pueden causar da?os graves e incluso la invalidez o la muerte, se denominan no letales.

Se han desarrollado tecnolog?as contra material y contra personas. Un ejemplo son las armas ac?sticas que, al producir un ruido de bajo nivel, pueden confundir y desorientar, y de esa manera neutralizar, al enemigo. Otros ejemplos son la espuma adhesiva y el l?ser cegador. Los productos qu?micos que decoloran el agua pueden afectar tanto a la agricultura como a la poblaci?n. Mediante rayos electromagn?ticos se pueden destruir los sistemas de informaci?n, navegaci?n y comunicaci?n del enemigo. Las denominadas amas no letales tambi?n pueden utilizarse contra las infraestructuras y las autoridades de un Estado, pueden destruir el sistema de ferrocarril o producir el caos en el sector financiero de un pa?s. La caracter?stica com?n de estas armas es que tienen como objetivo retrasar, obstruir y vencer a un potencial enemigo a "nivel estrat?gico"(11).

El hecho de que estos tipos de armas se conozcan con la denominaci?n com?n de no letales es gravemente enga?oso. La denominaci?n de "no letales" pretende presentar estas armas como m?s humanas que las armas convencionales -pero no hay armas humanas. La utilizaci?n de un tipo de armas constituye un peligro de da?os o muerte que es precisamente el objetivo de las armas. Las denominadas armas no letales se aplicar?an en los primeros momentos de un conflicto y pueden en s? mismas ser la causa del conflicto. El recurso a la violencia por parte de soldados y polic?as puede aumentar debido a que las armas se presentan como menos peligrosas. Existe el riesgo real de que estas armas reduzcan el umbral del recurso a la violencia para la soluci?n de conflictos.

El objetivo es neutralizar al enemigo sin sufrimientos prolongados y sin muertes. Pero c?mo y contra qui?n se utilizar?n las armas no letales es un aspecto importante para los efectos que puedan tener dichas armas. Un arma que puede neutralizar a un soldado puede herir e incluso matar a un ni?o o a una persona anciana. La distancia a la que se disparen y en qu? cantidad son otros factores que hay que tener en cuenta al calcular los efectos de las armas. Como punto de referencia se puede mencionar que las armas convencionales "s?lo" producen un 25% de muertes (12).

Las denominadas armas no letales se utilizan como medio efectivo en la guerra moderna, aisladamente o junto con las armas convencionales. Por ejemplo, los EE.UU. utilizaron armas de radiofrecuencia en la guerra del Golfo para destruir el sistema energ?tico de Iraq (13), a pesar de que no se conoc?an los efectos antipersonas de las armas de radiofrecuencia. Por lo tanto, las armas no letales no deben considerarse separadamente sino como un componente de un sistema letal. El desarrollo de las denominadas armas no letales ofrece un mayor n?mero de opciones en la guerra. El resultado es, por lo tanto, una mayor utilizaci?n de la fuerza en lugar de lo contrario. Las denominadas armas no letales no dan como resultado conflictos no letales.

A la vez que se desarrollan m?s tipos de armas no letales, aumenta el inter?s de los militares, la polic?a y el ?mbito pol?tico de probar la manera en que funcionan. Las armas no letales no deben utilizarse como un instrumento de interferencia y dominio pol?tico de los pa?ses del norte sobre los pa?ses del sur.

Hace falta una legislaci?n efectiva para las armas no letales. S?lo una peque?a parte de las armas y t?cnicas no letales pueden prohibirse en virtud de la interpretaci?n de normas de control de armas, por ejemplo la espuma adhesiva, que se utiliz? en Somalia y Bosnia. Algunos tipos de l?ser (el l?ser cegador) tambi?n se ha limitado en el Convenio sobre determinadas armas convencionales. Las toxinas biol?gicas (por ejemplo, la salmonela y otras bacterias) est?n prohibidas por el Convenio sobre armas biol?gicas. Algunas de estas armas tienen graves consecuencias para el medio ambiente. Por consiguiente la legislaci?n internacional debe reforzarse para regular las nuevas armas que siguen desarroll?ndose.

El proyecto Cyrus del Comit? de la Cruz Roja Internacional podr?a utilizarse a falta de otras normas internacionales adecuadas para las armas no letales. El proyecto Cyrus ha clasificado y establecido criterios m?s estrictos para las armas convencionales en lo que se refiere a mortalidad, invalidez, tratamiento necesario, transfusi?n de sangre, etc. La Uni?n Europea debe actuar de manera que los convenios internacionales regulen tambi?n las nuevas tecnolog?as de armas y el desarrollo de nuevas estrategias de armas.

Armas qu?micas

Las medidas de las Naciones Unidas destinadas a destruir las armas qu?micas y otros tipos de armas de destrucci?n masiva en Iraq ha producido una grave preocupaci?n sobre las repercusiones medioambientales de las actividades militares y ha subrayado la necesidad de buscar m?todos ecol?gicos para neutralizar las armas. El convenio sobre armas qu?micas (CWC) entr? en vigor en abril de 1997. El art?culo 1 obliga a los Estados que han ratificado el convenio a no desarrollar, producir o exportar armas qu?micas en ninguna circunstancia. Tambi?n obliga a no utilizar armas qu?micas y a destruir las armas qu?micas existentes. En virtud del art?culo 3, los Estados deber?n notificar, en un plazo de 30 d?as tras la entrada en vigor del convenio, informaci?n sobre la posesi?n de armas qu?micas y su localizaci?n, as? como presentar un plan para la destrucci?n de dichas armas. La destrucci?n debe comenzar con las existencias m?s antiguas. 165 Estados han firmado el convenio y 110 lo han ratificado. 26 Estados no han firmado el convenio, entre ellos algunos pa?ses importantes del Oriente Medio.

La destrucci?n de armas qu?micas ha dado lugar a una grave preocupaci?n por el medio ambiente - estas armas representan decenas de miles de toneladas de gas de mostaza, gas nervioso y otras sustancias qu?micas. Las armas qu?micas pueden destruirse mediante incineraci?n, pero muy pocos pa?ses tienen instalaciones adecuadas para ello. La neutralizaci?n de las armas qu?micas es un proceso caro, entre 3 y 10 veces m?s caro que el proceso de producci?n de dichas armas. Para que Rusia, que tiene existencias muy importantes, pueda hacerlo, es necesaria la ayuda econ?mica de otros pa?ses. En Kambarka, una ciudad rusa, se encuentran 6.000 toneladas de armas qu?micas almacenadas en construcciones de madera a 2 kil?metros de una zona muy poblada. El tratamiento de estas cantidades de sustancias peligrosas exige esfuerzos importantes y el proceso durar? algunos a?os. Existe un claro riesgo de que se produzcan accidentes o de que las armas caigan en poder de destinatarios no deseados.

Se ha confirmado que aproximadamente 150.000 toneladas de bombas, obuses y minas con armas qu?micas, principalmente gas de mostaza, fosgeno, tabun y ars?nico, se depositaron en Skagerack al final de la segunda guerra mundial. En el Mar B?ltico la cifra es de 40.000 toneladas. Muchos de los contenedores se encuentran completamente oxidados y las armas qu?micas est?n en contacto directo con el agua del mar. De todas formas, se ha decidido que deben permanecer en el fondo del mar ya que el riesgo de recuperarlas se considera a?n mayor.

Armas nucleares

Las repercusiones medioambientales de las armas nucleares podr?an ser enormes. Es probable que el efecto combinado de la lluvia radiactiva en extensas zonas, el deterioro de la capa de ozono por los ?xidos de nitr?geno de las explosiones nucleares y el cambio clim?tico producido por extensos y continuos incendios dar?a lugar a graves cat?strofes ecol?gicas en grandes zonas del planeta.

Los ensayos nucleares tienen tambi?n efectos perjudiciales sobre el medio ambiente. La cantidad total de radiactividad liberada a la atm?sfera en los ensayos atmosf?ricos se calcula entre 100 y 1.000 veces mayor que la producida en Chernobil (14). El acuerdo de 1963 entre los EE.UU., la URSS y el Reino Unido sobre prohibici?n parcial de ensayos nucleares proh?be los ensayos en la atm?sfera, en el espacio exterior y subacu?ticos, es decir todos los ensayos menos los subterr?neos.

Francia ha realizado 180 ensayos nucleares en el atol?n Mururoa en el Oc?ano Pac?fico desde 1966 con importantes repercusiones sobre el medio ambiente (15). Se ha encontrado una peligrosa cantidad de varios kilos de plutonio en el fondo de las lagunas en Mururoa y Fangataufa. Tambi?n se han esparcido part?culas de plutonio en la tierra de tres islas en las proximidades de Mururoa (16). La India y el Pakist?n tambi?n han realizado recientemente ensayos nucleares (17). Su desarrollo t?cnico no se considera lo suficientemente controlado, lo que supone que los ensayos nucleares pueden tener repercusiones medioambientales en zonas muy lejanas de estas regiones. Debe efectuarse inmediatamente una investigaci?n internacional independiente del impacto medioambiental en los lugares donde se realizaron los ensayos y en las zonas pr?ximas.

El plutonio es ciertamente la sustancia m?s peligrosa que se conoce. Muchos pa?ses poseen grandes cantidades de plutonio militar y pueden producirse armas nucleares de una forma relativamente simple a partir de plutonio "civil". Las instalaciones que actualmente tienen una funci?n civil pueden convertirse r?pidamente en f?bricas de armas. En la fabricaci?n del plutonio se producen grandes cantidades de residuos l?quidos altamente radiactivos. El tratamiento de los residuos radiactivos causa problemas enormes. La producci?n en gran escala de armas de destrucci?n masiva durante las ?ltimas d?cadas ha producido grandes cantidades de residuos. No existe ning?n m?todo adecuado conocido para almacenar los residuos radiactivos. Se almacenan normalmente en contenedores, pero grandes cantidades se liberan en la naturaleza. Los residuos radiactivos son extremadamente inflamables y pueden explotar si no est?n ventilados o refrigerados. En 1957 ocurri? un accidente en la planta nuclear Chelyabinsk-65 cerca de la ciudad de Kystym en los Urales. Un contenedor radiactivo explot? y los residuos radiactivos se extendieron en una zona de 1.000 Km2. Fue preciso evacuar a 10.000 personas. Cerca del lago Karachay, en las proximidades de Chelyabinsk-65, todav?a es posible recibir, situ?ndose simplemente en la orilla del lago, un nivel de radiactividad tal que produce la muerte instant?nea (18).

En la zona del B?ltico existen extensas ?reas contaminadas por antiguas actividades militares sovi?ticas. En Estonia, se encuentra el lago Sillanm?, tambi?n llamado el lago nuclear, que acoge residuos militares radiactivos equivalentes a miles de armas nucleares, el lago Sillanm? se encuentra a 100 metros del mar B?ltico. Cualquier vertido al mar B?ltico podr?a tener consecuencias devastadoras para el medio ambiente en toda la regi?n del B?ltico.

A finales de la d?cada de los ochenta Rusia dispon?a de m?s armas nucleares que todos los dem?s pa?ses juntos. En la pen?nsula de Kola y en Sevrodvinsk en Rusia se encuentra actualmente la mayor concentraci?n de reactores nucleares del mundo (240 unidades) (19). Grandes cantidades de residuos radiactivos y de submarinos nucleares se han almacenado en astilleros de la pen?nsula de Kola. Rusia y la flota rusa se encuentran en una situaci?n imposible para tratar los reactores fuera de servicio. No tienen posibilidades econ?micas para financiar un desmontaje seguro. Los bajos sueldos han tenido como consecuencia que el personal cualificado abandone los astilleros, lo que produce una gran escasez de personal cualificado.

Incluso en el centro de Mosc? se han encontrado 1.200 fuentes de envenenamiento radiactivo, incluyendo canteras de arena, refugios antia?reos, viviendas privadas, garajes e instalaciones deportivas (20). La posibilidad de que Rusia pueda liberarse de las armas nucleares, qu?micas y biol?gicas de los arsenales militares y de las sustancias de los institutos de investigaci?n o la industria no deben subestimarse. Es preocupante que no existan equipos adecuados para tratar los residuos de una forma que respete el medio ambiente. Tanto desde un punto de vista econ?mico como medioambiental cualquier accidente que pueda ocurrir podr?a tener repercusiones devastadoras. Cada a?o que pasa sin haber adoptado medidas suficientes hace que aumente el riesgo y la gravedad de un accidente.

Existe una propuesta concreta y realista para eliminar progresivamente las armas nucleares del mundo. La propuesta fue presentada en agosto de 1996 por el grupo de expertos independiente que constitu?a la Comisi?n de Camberra (21). En julio de 1996 el Tribunal Internacional de la Haya emiti? el dictamen un?nime de que el art?culo 6 del Tratado de no proliferaci?n obliga a los Estados nucleares a iniciar negociaciones sobre el desarme nuclear. El Tribunal tambi?n decidi? que la amenaza de la utilizaci?n de armas nucleares no era conforme con el Derecho internacional. La Uni?n Europea deber?a actuar en favor de la aplicaci?n de la propuesta de la Comisi?n de Camberra y del art?culo 6 del Tratado de no proliferaci?n.

HAARP - un sistema de armas destructor del clima

El 5 de febrero de 1998 la Subcomisi?n de Seguridad y Desarme del Parlamento Europeo celebr? una audiencia sobre, entre otras cosas, el HAARP. Se invit? a representantes de la OTAN y de los EE.UU., pero declinaron la invitaci?n.

La subcomisi?n lamenta que los EE.UU. no enviaran a un representante para responder a las preguntas o aprovechar la oportunidad de comentar el material presentado (22).

El HAARP (Programa de Investigaci?n de Alta Frecuencia Auroral Activa) es un proyecto que llevan a cabo conjuntamente la fuerza a?rea y la marina de los Estados Unidos, junto con el Instituto Geof?sico de la Universidad de Alaska, Fairbanks. Experimentos similares se est?n realizando tambi?n en Noruega, probablemente en el Ant?rtico, as? como en la antigua Uni?n Sovi?tica (23). El HAARP es un proyecto de investigaci?n que utiliza instalaciones terrestres y una red de antenas, cada una equipada con su propio transmisor, para calentar partes de la ionosfera (24) con potentes ondas de radio. La energ?a generada calienta partes de la ionosfera, lo que produce agujeros en la ionosfera y "lentes" artificiales.

El HAARP puede utilizarse para muchos fines. Mediante la manipulaci?n de las caracter?sticas el?ctricas de la ionosfera se puede controlar una gran cantidad de energ?a. Si se utiliza como arma militar, esta energ?a puede tener un impacto devastador sobre el enemigo. El HAARP puede enviar muchos millones m?s de energ?a que cualquier otro transmisor convencional. La energ?a tambi?n puede dirigirse a un blanco m?vil, lo que podr?a constituir un potencial sistema antimisiles.

El proyecto permite tambi?n una mejor comunicaci?n con submarinos y la manipulaci?n de condiciones clim?ticas globales. Ahora bien, tambi?n es posible hacer lo contrario e interferir las comunicaciones. Mediante la manipulaci?n de la ionosfera se pueden bloquear las comunicaciones globales a la vez que se transmiten las propias. Otra aplicaci?n es la penetraci?n de la tierra (tomograf?a) con rayos X a una profundidad de varios kil?metros para detectar campos de petr?leo y gas o instalaciones militares subterr?neas. Otra aplicaci?n es el radar sobre el horizonte, y definir objetivos a larga distancia. De esta manera, se puede detectar la aproximaci?n de objetos m?s all? del horizonte. Desde la d?cada de los cincuenta los EE.UU. han realizado explosiones de material nuclear en los cinturones Van Allen (25) para investigar el efecto de las explosiones nucleares a esa altura sobre las comunicaciones de radio y la operaci?n del radar gracias al pulso electromagn?tico que desprende una explosi?n. Estas explosiones crearon nuevos cinturones de radiaci?n magn?tica que cubrieron pr?cticamente todo el planeta. Los electrones se movieron en l?neas magn?ticas y crearon una Aurora Boreal artificial sobre el Polo Norte. Con estos ensayos militares se corre el peligro de destruir gravemente el cintur?n Van Allen durante mucho tiempo. El campo magn?tico de la tierra puede destruirse sobre grandes extensiones e impedir las comunicaciones por radio. Seg?n cient?ficos norteamericanos. Pueden pasar muchos a?os antes de que el cintur?n Van Allen se estabilice de nuevo. El proyecto HAARP puede resultar en cambios de la situaci?n clim?tica. Tambi?n puede influir en el ecosistema, especialmente en la regi?n sensible del Ant?rtico.

Otra consecuencia grave de HAARP son los agujeros de la ionosfera causados por las potentes ondas de radio. La ionosfera nos protege de la radiaci?n c?smica. Se espera que los agujeros se cierren de nuevo, pero la experiencia con la capa de ozono hace pensar lo contrario. Esto quiere decir que hay agujeros considerables en la ionosfera que nos protege.

Debido a sus considerables efectos sobre el medio ambiente, HAARP es un asunto de inter?s mundial y debe cuestionarse si las ventajas de este sistema realmente son superiores a los riesgos. Hay que investigar los efectos ecol?gicos y ?ticos antes de proseguir con la investigaci?n y los ensayos. HAARP es un proyecto casi desconocido y es importante que la opini?n p?blica sepa de qu? se trata.

El HAARP est? vinculado a 50 a?os de investigaci?n espacial intensiva de marcado car?cter militar, incluyendo el proyecto "guerra de las estrellas", para controlar la alta atm?sfera y las comunicaciones. Este tipo de proyectos deben considerarse como una grave amenaza para el medio ambiente, con un impacto incalculable sobre la vida humana. Incluso ahora, nadie sabe el impacto que podr? tener el proyecto HAARP. Debemos luchar contra el secreto en la investigaci?n militar. Hay que fomentar la transparencia y el acceso democr?tico a los proyectos de investigaci?n militar y el control parlamentario de los mismos.

Una serie de leyes internacionales (el Convenio sobre la prohibici?n de la utilizaci?n militar o de cualquier utilizaci?n hostil de las t?cnicas de modificaci?n el medio ambiente, el Tratado Ant?rtico, el Tratado sobre los principios que rigen las actividades de los Estados en la exploraci?n y utilizaci?n del espacio exterior, incluyendo la luna y otros cuerpos celestes, as? como el Convenio de las Naciones Unidas sobre la ley del mar) ponen en duda no s?lo la base humanitaria y pol?tica del proyecto HAARP sino tambi?n su base jur?dica. El Tratado Ant?rtico dispone que el Ant?rtico debe utilizarse exclusivamente para fines pac?ficos (26). Esto significa que el proyecto HAARP infringe el Derecho internacional. Todas las implicaciones de los nuevos sistemas de armas deben ser investigadas por ?rganos internacionales independientes. Deben elaborarse tambi?n nuevos acuerdos internacionales para proteger al medio ambiente de su destrucci?n innecesaria en tiempo de guerra.

Impacto de las actividades militares sobre el medio ambiente

No s?lo los sistemas de armas sino todas las actividades militares tienen en general consecuencias sobre el medio ambiente, incluso los ejercicios que se realizan en tiempo de paz. Ahora bien, cuando se debate la destrucci?n medioambiental no se menciona en general el papel de los militares, sino que se critica ?nicamente el impacto sobre el medio ambiente de la sociedad civil. Hay por lo menos dos explicaciones de esto (27). Las actividades militares son m?s dif?ciles de discutir debido al secreto que las rodea y es dif?cil enfrentar las m?s altas prioridades nacionales, la seguridad y la defensa, con el medio ambiente. Hoy en d?a, cuando las cat?strofes naturales y medioambientales constituyen una grave amenaza a la seguridad, este argumento se ha vuelto m?s dudoso.

Las fuerzas armadas se esfuerzan en tiempo de paz por prepararse para situaciones de guerra de la manera m?s realista posible. Por ello, realizan sus maniobras en condiciones similares a las condiciones de guerra, lo que implica una enorme presi?n sobre el medio ambiente. Un ejemplo de ello es la retirada de las tropas sovi?ticas y las bases militares abandonadas en la Europa Central y Oriental, que han dejado una profunda huella en el medio ambiente local. Los ejercicios militares implican da?os generalizados al paisaje y a la vida animal. Los ejercicios con tropas someten extensas ?reas de tierra a una destrucci?n medioambiental generalizada. Los campos de ejercicio de la artiller?a y de misiles t?cticos exigen extensas ?reas para fines militares. De la misma manera, la producci?n de municiones y la industria de fabricaci?n de equipos militares causan considerables problemas medioambientales.

Las fuerzas armadas son responsables de la emisi?n de gases que afectan al clima, principalmente di?xido de carbono, pero tambi?n la incineraci?n de combustibles f?siles y las emisiones de freones, que destruyen la capa de ozono (28). El consumo de queroseno es una de las principales fuentes de emisi?n de sustancias acidificantes como los ?xidos de nitr?geno y el ?xido de azufre. Las fuerzas armadas representan una gran parte de todo el consumo de queroseno y producen una gran parte de todas las emisiones de aviones (29). Los aviones que vuelan a gran altitud, as? como los misiles, causan un impacto especialmente perjudicial sobre el medio ambiente, tanto en forma de ruido como de emisiones de combustible. Todos los misiles que utilizan combustible s?lido emiten grandes cantidades de ?cido clorh?drico y cada vuelo de una nave espacial inyecta aproximadamente 75 toneladas de clorina, que destruye el ozono; de la misma manera, el ruido causado por los ejercicios militares en los que se utiliza munici?n de gran calibre puede tambi?n destruir el medio ambiente.

Los ejercicios de tiro contaminan la naturaleza con metales. A menudo se utilizan grandes cantidades de munici?n de peque?o calibre que contiene plomo y se dispersan en la naturaleza grandes cantidades de este metal. Por desgracia, no existe una investigaci?n exhaustiva sobre el consumo de metales.

Las consecuencias en forma de problemas medioambientales causados por el desarme es un fen?meno que s?lo se ha observado recientemente. Cada a?o, se destruyen, principalmente de forma industrial, grandes cantidades de explosivos. La munici?n que, por distintas razones, no puede destruirse de esta manera, debe hacerse explotar. Evidentemente, el desarme es necesario y positivo pero debe efectuarse de una forma que respete el medio ambiente. Deben desarrollarse tecnolog?as limpias para la destrucci?n de armas.

Algunas naciones ya han empezado a aprovechar la oportunidad de utilizar recursos militares para restaurar el medio ambiente destruido por las fuerzas armadas. Todos los sectores de la sociedad deben responsabilizarse del medio ambiente y el sector militar no debe ser una excepci?n. Como en otros sectores de la sociedad, las cuestiones medioambientales deben ser parte integral de las actividades de las fuerzas armadas y deben incluirse en los procesos presupuestario y de toma de decisiones. En mayo de 1993, el programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (PNUMA) instaba a los gobiernos nacionales a establecer leyes nacionales para el sector militar, "aplicaci?n de normas medioambientales a las actividades militares". Finlandia, por ejemplo, ha elaborado un "Libro Verde" para regular el impacto de las actividades militares en el medio ambiente. Lo mismo ha hecho Suecia (30). En junio de 19996, Suecia elabor? tambi?n, junto con los EE.UU., directrices medioambientales para las actividades medioambientales (31). Las fuerzas armadas deben establecer objetivos medioambientales y proponer medidas para contribuir a la reducci?n del impacto sobre el medio ambiente de conformidad con la Agenda 21 y la Declaraci?n de R?o (32). Tambi?n deben presentar informes en los que se definan los factores que afectan al medio ambiente dentro de las fuerzas armadas. Antes de comenzar nuevos proyectos y de adquirir material para uso militar o civil deben realizarse evaluaciones de su impacto ambiental. Cada gobierno debe realizar un inventario de sus necesidades medioambientales y definir los recursos militares que est?n disponibles para fines medioambientales, elaborar planes medioambientales nacionales e informar de su experiencia a un ?rgano adecuado en la Uni?n Europea y de las Naciones Unidas.

Todo el personal militar, incluyendo el personal de reemplazo, debe recibir una formaci?n b?sica en materia de medio ambiente. Las fuerzas armadas de los Estados Unidos han avanzado mucho
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